Día 1: Llegada y primeras impresiones 🌴☀️
Hoy llegamos a Santa Marta después de un viaje largo pero emocionante. Apenas bajé del transporte sentí el calorcito del lugar y el olor a mar. Todo se veía diferente: las palmeras altas, la brisa caliente y la gente muy alegre.
Primero fuimos al hotel donde nos íbamos a quedar, dejamos las maletas y salimos a caminar por la playa. ¡Era enorme! La arena estaba tibia y suave, el mar tenía olas tranquilas y el agua era clarita. Me mojé los pies y sentí que todo el cansancio del viaje se me quitó.
En la tarde fuimos a comer pescado frito con patacón y arroz con coco. Me encantó porque era diferente a lo que como en casa. En la noche dimos una vuelta por el malecón, había música, artesanías y luces muy bonitas. Terminé cansada pero feliz.
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Día 2: Explorando la naturaleza 🐒🌊
Hoy fue el día más emocionante. Nos levantamos temprano para ir al Parque Tayrona. El camino era como una aventura porque había muchas piedras, árboles altísimos y sonidos de animales. Vi unos monos en las ramas, pajaritos de colores y hasta unas iguanas tomando el sol.
Cuando llegamos a la playa dentro del parque quedé sorprendida: el agua era azul clarito, parecía de película. Me bañé en el mar y jugamos haciendo castillos de arena. También recogí conchas para llevar de recuerdo.
Almorzamos en una cabañita cerca de la playa, había hamacas y todo se sentía muy tranquilo. En la tarde caminamos un poco más y nos encontramos con un mirador desde donde se veía todo el mar. Fue tan bonito que lo guardé en mi memoria como una foto especial.
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Día 3: Cultura y despedida 🎶🏝️
Hoy fue nuestro último día y lo dedicamos a conocer la ciudad. Visitamos la Quinta de San Pedro Alejandrino, donde murió Simón Bolívar. El lugar tenía jardines grandes, árboles viejos y una casa antigua llena de historia. Aprendí varias cosas que no sabía sobre él.
Después fuimos al centro histórico de Santa Marta. Las calles eran de casas coloniales, con balcones de colores y flores. Había música vallenata en las esquinas y mucha gente sonriente. Compramos recuerditos: pulseras, camisetas y llaveros con forma de caracol.
En la tarde volvimos a la playa para despedirnos del mar. Me senté en la arena viendo el atardecer, los colores del cielo eran naranja, rosado y morado. Sentí un poco de tristeza porque me quería quedar más tiempo, pero también alegría por todo lo que conocí.
Mi viaje a Santa Marta fue inolvidable..jpg)
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te quedo bien bonito
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